
A Leon Werth Pido perdón a los niños por haberle dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una buena disculpa: esa persona mayor es mi mejor migo en todo el mundo. Tengo otra disculpa: esa persona mayor puede entenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera disculpa: esa persona mayor vive en Francia, donde tiene hambre, frío y necesita ser consolada. Y por si todas esas disculpas no fueses suficientes, entonces dedico este libro al niño que alguna vez fue esa persona mayor. Todas las personas mayores fueron niños alguna vez, pero pocas lo recuerdan. Corrijo entonces mi dedicatoria: A LEON WERTH, cuando era niño.
Antoine de Saint-Exupéry, dedicatoria en El Principito.













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