lunes 19 de diciembre de 2011

Respuesta al Club Tolstoi

La gratuidad en la constitución se refiere a que no se pagará directamente por el usuario, sino a través de impuestos.

“La cantidad a pagar dependerá de sus ingresos, no de sus hijos en edad escolar”. Cuidado con posibles ambigüedades: digámoslo al revés: tú pagas impuestos y con ellos el Estado paga servicios. No pagas en virtud de tus hijos en edad escolar, en virtud de enfermedades que padezcas, de carreteras que utilices o de juicios que tengas pendientes: pagas en virtud de la renta, más los impuestos indirectos. Es el Estado el que decide cómo reparte, no el ciudadano. Por eso se vota al poder Ejecutivo: para que ejecute las leyes que le permiten distribuir su presupuesto.

El ejemplo de doña Matilde es erróneo porque no está pagando con sus impuestos las plazas de ningún niño. O sí, no sé sabe. Está pagando, siguiendo el ejemplo, 10.000 euros en impuestos. Pueden ser 10.000 euros que vayan para pagar el sueldo de un ministro, para pagar un año de subsidios de desempleo, para construir una glorieta o para pagar una sanción que se le haya interpuesto a la Administración. O, claro, para pagar plazas escolares. Es falaz decir que con su dinero está pagando la escuela a varios niños: no se sabe.

No entraré en que si paga 10.000 euros en impuestos directos es que doña Matilde está forrada. Pero tengamos en cuenta que a ella también se le están pagando cosas. Puede acudir cuando quiera a la sanidad pública, donde el tratamiento para una rotura de tibia, por poner una dolencia común y sencilla, superará con creces ese dinero. O puede tener un juicio, donde esos 10.000 euros apenas cubren el salario del juez y del fiscal en un mes. Seguramente es usuaria de la red pública de carreteras, tiene policías patrullando su barrio (seguro que los tiene si tributa 10.000 al año) y si se quema su chalet puede llamar a los bomberos, que no le cobrarán nada.

Si a doña Matilde le descontáramos lo que paga en educación privada estaríamos siendo idiotas, o Matilde podría estafarnos. El precio de una plaza escolar privada no tiene por qué depender de la calidad de sus clases. Son conocidos ejemplos de institutos y colegios carísimos cuyos resultados académicos son similares a los de la educación pública de la zona. Matilde podría llevar a sus hijos a un colegio terriblemente caro a propósito para que le desgraven ese montante, engañándonos y dejando de ser solidaria.

Pero es que además, permitiendo eso, dejamos la puerta abierta para el fin del pacto social Estado-ciudadano. Si yo pago mutua privada que me la desgraven. Si me pago abogado que me lo desgraven. Si soy catalán y pago peajes que me los desgraven. Si no me renuevo el DNI que me lo desgraven. Si contrato seguridad privada para patrullar mi edificio que me lo desgraven. Ya puestos, dado que yo no he firmado ningún tratado militar que me desgraven lo que cuesta el Ejército o, dada mi condición de ateo, que me descuenten lo que la Iglesia católica recibe del Estado.

Así que no está pagando dos veces las plazas de sus hijos. Está tributando según marca la Constitución Española: los impuestos directos serán la base del sistema tributario español. Y luego está ejerciendo una de las libertades que también le otorga la carta magna: la libertad de enseñanza.

Dado que el montante que Matilde debe pagar son 10.000 euros anuales, vayan a donde vayan, si se le desgravan esos 4000 que utiliza en la educación privada Matilde está estafando al Estado, pagando solo 6000 euros. Esos 4000 euros suponen casi tres sueldos de Policía Nacional que tendrán que pagar los que no pueden permitirse educación privada. O son unos cinco parados menos que tendrán que ser subsidiados por aquellos que seguramente pierdan su trabajo mañana. Son cinco o seis pensiones de jubilación que Doña Matilde ya no pagará más.

El último párrafo es un ejemplo más de que esa visión es errónea. Si Matilde acude a la educación pública pagará 10.000 euros en impuestos. Si acude a la privada seguirá pagando lo mismo. No se la está penalizando. Sin embargo si se le desgravan 4000 pasará a pagar 6000, y esos 4000 sí serán una penalización para los que no son usuarios de la educación privada que, en altísima correlación, son los contribuyentes de menor poder adquisitivo. O sea, que con la desgravación pasamos a pagar los pobres más todavía.

El ejemplo del bar es incorrecto. Sería correcto de plantearse así:

1) El dinero común no es para ninguna consumición en especial.

2) El que quiera algo que ese fondo común, una vez repartido, no pueda pagar lo pagará con su propio dinero.

Sin embargo en este ejemplo todos ponen lo mismo, así que no es válido de ninguna manera porque no es progresivo.

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